Michael Phelps, nadador estadounidense, genera controversia al rechazar participar en la “Noche del Orgullo” de la natación
El legendario nadador estadounidense Michael Phelps, poseedor de 23 medallas de oro olímpicas y considerado el atleta más condecorado en la historia de los Juegos Olímpicos, ha desatado una intensa polémica en el mundo del deporte acuático. El anuncio realizado por Phelps en sus redes sociales, donde declara que no participará en la “Noche del Orgullo” organizada por USA Swimming, ha dividido opiniones entre aficionados, atletas y activistas. “El deporte debe enfocarse en el rendimiento en la piscina, no en temas políticos o movimientos sociales”, afirmó el deportista de 39 años en un comunicado que ha acumulado millones de visualizaciones en cuestión de horas. Esta declaración, emitida el 15 de octubre de 2025, llega en un momento delicado para la federación estadounidense de natación, que enfrenta críticas por su gestión interna y por la integración de eventos inclusivos en su calendario oficial.

La “Noche del Orgullo”, un evento anual promovido por USA Swimming desde 2022, busca celebrar la diversidad LGBTQ+ dentro del deporte, atrayendo a nadadores, entrenadores y espectadores con actividades temáticas como competencias especiales, charlas sobre inclusión y banderas arcoíris en las piscinas. Este año, el evento estaba programado para el 25 de octubre en varias sedes clave, incluyendo el Centro Acuático Internacional de Los Ángeles, como parte de la preparación para los Juegos Olímpicos de 2028. Phelps, quien se retiró de la competencia profesional en 2016 pero sigue involucrado como embajador y comentarista, había sido invitado de honor para dar una charla motivacional. Su rechazo ha sido interpretado por algunos como un golpe directo a los esfuerzos de la federación por promover la equidad y la visibilidad de minorías sexuales en un deporte tradicionalmente conservador.
La respuesta inmediata no se hizo esperar. Organizaciones como GLAAD y Athlete Ally, dedicadas a la defensa de los derechos LGBTQ+ en el deporte, emitieron comunicados condenando las palabras de Phelps. “Es decepcionante que una figura tan influyente como Phelps use su plataforma para deslegitimar eventos que salvan vidas y fomentan la inclusión”, declaró Sarah Kate Ellis, presidenta de GLAAD, en una entrevista con ESPN. Por su parte, nadadores activos como Lilly King, medallista olímpica en París 2024, expresaron su apoyo al evento en Instagram: “La natación es para todos, y celebrar el orgullo no distrae del rendimiento; lo enriquece”. King, quien compitió en la “Noche del Orgullo” el año pasado, relató cómo el ambiente festivo la motivó a romper su propio récord personal en los 100 metros braza.
Sin embargo, el respaldo a Phelps no ha sido menor. Figuras conservadoras del deporte, como el exnadador Ryan Lochte, compañero de Phelps en Río 2016, lo defendieron públicamente. “Michael tiene razón: la piscina es para romper récords, no para banderas políticas”, tuiteó Lochte, quien recientemente criticó a USA Swimming por su “liderazgo débil” tras el bajo rendimiento de Estados Unidos en los Campeonatos Mundiales de Natación de Singapur. Esta controversia se suma a las tensiones recientes dentro de la federación. En agosto de 2025, Phelps publicó una extensa carta abierta en Instagram exigiendo “cambios sistémicos” en USA Swimming, señalando fallos en el apoyo a atletas jóvenes y en la priorización de entrenadores sobre competidores. “He visto cómo el deporte que amo se debilita por distracciones innecesarias”, escribió entonces, comparando los 33 metales de Río 2016 con los 28 de París 2024, el peor resultado desde Atenas 2004.
Analistas del deporte acuático ven en este episodio un reflejo de divisiones más amplias en la sociedad estadounidense. Desde el escándalo de Lia Thomas en 2022, cuando Phelps describió la participación de la nadadora transgénero como “un tema muy complicado” que requería un “campo de juego nivelado”, el exolímpico ha sido acusado por algunos de posturas conservadoras. En esa ocasión, Phelps evitó tomar partido explícito, pero enfatizó la necesidad de reglas justas para todas las atletas. Ahora, con su rechazo a la “Noche del Orgullo”, críticos como la activista Billie Jean King, ícono del tenis y defensora de la igualdad, lo han calificado de “paso atrás en la evolución del deporte”. King, en un artículo de opinión en The New York Times, argumentó que eventos como este no solo visibilizan a la comunidad LGBTQ+, sino que también combaten el acoso que afecta al 40% de los jóvenes atletas queer, según datos de la NCAA.
USA Swimming, por su parte, ha respondido con cautela. En un comunicado oficial emitido ayer, la federación reafirmó su compromiso con la inclusión: “Respetamos las opiniones de todos nuestros embajadores, pero creemos que el deporte debe ser un espacio seguro para expresar identidades diversas. La ‘Noche del Orgullo’ no es política; es celebración”. La organización, que ha lidiado con escándalos pasados como el dopaje y abusos en los años 2000, ha visto su membresía crecer un 15% desde la introducción de estos eventos, atrayendo a más participantes de comunidades subrepresentadas. Sin embargo, el impacto económico podría ser significativo: patrocinadores como Speedo y Under Armour han expresado preocupación por la polarización, y rumores indican que podrían revisar contratos si la controversia escala.

Phelps, quien ha hablado abiertamente sobre su lucha contra la depresión y la adicción post-Río, parece preparado para el backlash. En una entrevista exclusiva con NBC Sports esta mañana, defendió su posición: “No odio a nadie. Solo quiero que la natación vuelva a sus raíces: velocidad, técnica y superación personal. Los movimientos sociales tienen su lugar, pero no en la orilla de la piscina durante una competencia”. El nadador, padre de tres hijos, mencionó que considera inscribirlos en clubes de natación solo si la federación prioriza el rendimiento sobre “agendas externas”. Sus palabras resuenan con un sector de aficionados que, en encuestas informales de Reddit y X, apoyan su visión en un 55%, argumentando que el deporte profesional debe permanecer neutral.
Esta polémica llega en un año clave para la natación estadounidense, con los Trials Olímpicos de 2028 en el horizonte. Mientras algunos ven en Phelps un defensor de la pureza atlética, otros lo perciben como una voz del pasado resistiéndose al cambio. Lo cierto es que su influencia sigue siendo inmensa: sus posts acumulan más engagement que los de cualquier atleta activo. ¿Podrá USA Swimming reconciliar estas visiones opuestas? Expertos como el profesor de deportes de la Universidad de Stanford, John Smith, predicen que el debate impulsará reformas. “Phelps no es solo un nadador; es un catalizador. Esta controversia podría llevar a una natación más inclusiva o más dividida, pero sin duda, más visible”.
A medida que se acerca la fecha del evento, el mundo deportivo contiene la respiración. ¿Se unirá Phelps eventualmente, o su ausencia marcará un quiebre irreversible? Por ahora, la piscina parece más agitada fuera del agua que dentro de ella. La declaración de Phelps no solo cuestiona un evento, sino el alma misma de un deporte en transformación.