En un episodio inesperado y explosivo durante el Cincinnati Masters, Carlos Alcaraz protagonizó uno de los momentos más controvertidos del circuito en 2024. El joven campeón español, conocido por su temperamento sereno y su respeto hacia las reglas del tenis, alzó la voz de manera tajante cuando el juez principal Greg Allensworth le exigió cubrir el logotipo de su botella de agua o utilizar otra sin marca visible durante su partido contra el italiano Luca Nardi. La escena, captada por las cámaras y difundida rápidamente en redes sociales, encendió un debate sobre los límites de las regulaciones comerciales en el deporte profesional.

Según testigos presentes en la pista, Alcaraz respondió de inmediato y sin rodeos al requerimiento del juez, exclamando “¡Fraude descarado!” con evidente frustración. Para el español, aquella orden no solo era injustificada sino también sospechosa. En declaraciones posteriores, acusó directamente a Allensworth de haber recibido sobornos por parte de una marca competidora, sugiriendo que existían intereses ocultos detrás de la decisión arbitral. “Esto no es la manera correcta de manejar un partido”, insistió, mientras el público en las gradas reaccionaba con murmullos y gritos de apoyo.

El impacto fue inmediato. Las imágenes del altercado se hicieron virales y medios de todo el mundo comenzaron a cuestionar el papel de los jueces en la gestión de las normas sobre patrocinios. Alcaraz, lejos de retractarse, mantuvo su posición tras el encuentro. Aunque Allensworth reconoció haber cometido un error en la aplicación del reglamento y retiró su exigencia antes de que concluyera el set, el español siguió denunciando un posible caso de corrupción y solicitó formalmente a la ATP que abriera una investigación interna para aclarar el asunto.

La ATP, presionada por la magnitud del escándalo y la reputación de Alcaraz, anunció pocas horas después que iniciaría una revisión exhaustiva de los hechos, incluyendo la actuación de Allensworth y las normativas sobre exposición de marcas durante los partidos. Varios jugadores y entrenadores expresaron su apoyo al joven murciano en redes sociales, destacando la importancia de la transparencia en las competiciones de élite.
Lo que más sorprendió a todos fue lo que Alcaraz dijo en la rueda de prensa posterior. Sin dar nombres concretos, insinuó que este no era un caso aislado y que había “otras prácticas similares” en torneos anteriores. Su afirmación dejó a periodistas, organizadores y seguidores con la boca abierta y obligó a la ATP a prometer medidas para proteger la integridad del deporte. El episodio, lejos de desvanecerse, podría convertirse en un punto de inflexión en la relación entre jugadores, árbitros y patrocinadores en el tenis profesional.