HACE MINUTOS: Monster Beverages rescindió el contrato de embajador de Islam Makhachev y exigió una indemnización tras incumplir términos clave del acuerdo. “¡Qué vergüenza tener una aventura con la esposa de tu colega, la esposa de Ilia Topuria!”. La noticia conmocionó al mundo del deporte y dejó atónitos a los fans de Islam Makhachev. Pero Magomed Ankalaev rompió el silencio, pronunciando tan solo ocho palabras que dejaron sin palabras al director ejecutivo de Monster y a sus fans…
El mundo de las artes marciales mixtas (MMA) se ha visto sacudido esta mañana por un escándalo que ha eclipsado incluso los más intensos combates en el octágono. Islam Makhachev, el invicto campeón de peso ligero de la UFC y figura icónica de Daguestán, ha sido despojado de su lucrativo contrato como embajador global de Monster Energy. La compañía de bebidas energéticas, conocida por su fuerte presencia en el deporte extremo, emitió un comunicado oficial hace apenas unas horas, anunciando la rescisión inmediata del acuerdo y la demanda de una indemnización millonaria por incumplimiento de cláusulas éticas clave.

El detonante, según fuentes cercanas a la empresa, es un rumor explosivo que ha circulado como reguero de pólvora en redes sociales y foros especializados: una supuesta aventura romántica entre Makhachev y Giorgina Uzcategui, la esposa del también campeón de la UFC Ilia Topuria. “¡Qué vergüenza tener una aventura con la esposa de tu colega, la esposa de Ilia Topuria!”, exclamó en privado un ejecutivo de Monster, según filtraciones a medios como MMA Junkie y ESPN Deportes. La frase, que ha sido repetida en innumerables tuits y stories de Instagram, resume el horror moral que ha invadido los pasillos de la compañía. Para Monster, que invierte millones en promover valores de “energía limpia y lealtad”, este tipo de conducta representa una traición imperdonable a los términos del contrato, que incluyen estipulaciones estrictas sobre conducta personal y reputación pública.

La noticia ha caído como un mazazo en el universo del deporte de combate. Makhachev, de 33 años, no es solo un atleta: es un símbolo. Con un récord de 27 victorias y una sola derrota, ha defendido su título en cuatro ocasiones, consolidándose como el heredero natural de Khabib Nurmagomedov en el dominio daguestaní del UFC. Su alianza con Monster, firmada en 2023 por un valor estimado en ocho cifras, lo posicionaba como el rostro de campañas que fusionaban adrenalina y estilo de vida saludable. Fotos de él bebiendo latas verdes en entrenamientos en las montañas de Daguestán se viralizaban semanalmente, atrayendo a una legión de fans jóvenes y aspirantes a luchadores. Ahora, esas imágenes parecen un eco distante de una era de pureza perdida.

El origen del rumor se remonta a finales de septiembre, cuando un video anónimo en TikTok mostró a una mujer parecida a Giorgina en una fiesta privada en Las Vegas, supuestamente durante la semana de UFC 317. Topuria, el carismático campeón pluma georgiano-español de 28 años, acababa de vacar su título para subir a ligero y desafiar el legado de Makhachev. La tensión entre ambos ya era palpable: intercambios en redes sociales donde Topuria llamaba a Makhachev “cobarde” por no enfrentarlo directamente, y el daguestaní respondía burlándose de su “boca grande y corte de pelo bonito”. Pero nadie imaginaba que el drama trascendería el octágono hacia lo personal. Fuentes anónimas dentro del campamento de Topuria afirman que el campeón descubrió mensajes comprometedores en el teléfono de su esposa durante una sesión de entrenamiento post-pelea. Giorgina, una influencer venezolana con más de 500.000 seguidores, ha borrado todas sus publicaciones recientes, alimentando la especulación.

La conmoción ha sido global. En Daguestán, cuna de guerreros como Makhachev, las redes locales estallaron en defensas furiosas: “¡Es una trampa de Occidente para dividirnos!”, tuiteó un seguidor prominente. En España, tierra adoptiva de Topuria, los hashtags #ApoyaAIlia y #VergüenzaMakhachev acumulan millones de vistas. Dana White, presidente de la UFC, emitió un comunicado tibio: “Esto es un asunto personal. Nuestros atletas son humanos, pero el deporte debe prevalecer”. Sin embargo, insiders sugieren que el escándalo podría forzar un enfrentamiento soñado –y ahora tóxico– entre Makhachev y Topuria en UFC 330, programado para diciembre en Abu Dhabi.
Los fans de Makhachev, que lo veneran como un imán invencible, están atónitos. Foros como Reddit’s r/MMA se llenan de hilos con títulos como “¿Es el fin de la dinastía daguestaní?” y memes que comparan al campeón con héroes caídos de la mitología. Su próximo combate, contra Jack Della Maddalena por el título welter en noviembre, ya se ve empañado: ¿podrá concentrarse con esta sombra? Monster, por su parte, no ha escatimado en dureza. El CEO Rodney Sacks, en una llamada de emergencia filtrada, habría dicho: “No toleramos traidores. Exigimos el reembolso total de los avances y daños a la marca”. La indemnización podría ascender a los 5 millones de dólares, según analistas financieros.
Pero en medio de este torbellino, una voz inesperada ha cortado el ruido como un gancho de derecha. Magomed Ankalaev, el coloso daguestaní de peso semipesado y reciente vencedor del título ante Alex Pereira en UFC 313, rompió su habitual silencio esta tarde con un tuit que ha dejado mudos a ejecutivos, fans y hasta al mismísimo Sacks. Ankalaev, conocido por su estoicismo y lealtad inquebrantable al círculo de Makhachev, publicó solo ocho palabras: “La verdad siempre sale a la luz, cobardes”. El mensaje, acompañado de una foto en blanco y negro de él y Makhachev entrenando en las colinas nevadas de Makhachkala, ha sido retuiteado más de 200.000 veces en horas.
Esas palabras han paralizado a Monster. Fuentes internas revelan que Sacks, un veterano de la industria que rara vez muestra emoción, se quedó sin habla al leerlo durante una reunión de junta. “Ankalaev no miente. Si él lo dice, hay fuego bajo el humo”, murmuró un directivo, según un audio filtrado. Para los fans, es un rayo de esperanza: Ankalaev, con su récord de 19-1-1 y su aura de guerrero impasible, representa la integridad daguestaní. Su respaldo no solo defiende a Makhachev, sino que cuestiona la narrativa de la empresa, insinuando una conspiración mediática orquestada para desestabilizar al campeón ante su ascenso a welter.
El impacto en la base de fans de Makhachev es inmediato. “Ankalaev lo dijo todo. Monster es el verdadero monstruo aquí”, escribió un usuario en X, resumiendo el sentimiento de miles. En Daguestán, celebraciones espontáneas estallaron en las calles, con cánticos de “¡Daguestán unido!”. Incluso rivales como Topuria han guardado silencio, quizás temiendo una escalada. Mientras tanto, la UFC observa de cerca: un Makhachev herido podría ser más peligroso en el cage, pero un escándalo así amenaza con fracturar la hermandad daguestaní que ha dominado el deporte.
A medida que el sol se pone sobre este caos, una pregunta persiste: ¿sobrevivirá Makhachev a esta tormenta? Su legado como atleta está intacto, pero su imagen como hombre ha sido mancillada. Monster busca justicia contractual; Ankalaev, verdad absoluta. Y en el centro, un campeón que, por primera vez, parece vulnerable. El deporte del mañana podría nacer de estas cenizas, pero por ahora, el mundo contiene el aliento. ¿Ocho palabras bastarán para restaurar el honor? Solo el tiempo, y quizás el próximo golpe, lo dirá.