¡ÚLTIMA HORA! HACE 10 MINUTOS: NOTICIA DE ÚLTIMA HORA – Un niño de 7 años que lucha contra un tumor cerebral maligno tenía un último deseo: poder hablar por teléfono con su ídolo, Julián Álvarez. Pero lo que el delantero del Atlético de Madrid hizo por él fue mucho más que una simple llamada; fue un gesto inmenso que dejó en shock al hospital entero y a la familia del pequeño, convirtiéndose en una historia que conmueve a toda España y Argentina.

El pequeño, cuyo nombre se mantiene en reserva por respeto a la privacidad familiar, se llama Mateo (nombre ficticio para proteger su identidad). Diagnosticado hace más de un año con un glioblastoma multiforme, un tumor cerebral agresivo y de pronóstico reservado, el niño ha pasado largos meses entre quimioterapias, radiaciones y hospitalizaciones en el Hospital Niño Jesús de Madrid, uno de los centros pediátricos de referencia en España. A pesar de las dificultades, Mateo nunca perdió su pasión por el fútbol.
Hincha declarado del Atlético de Madrid y admirador absoluto de Julián Álvarez –a quien sigue desde sus días en River Plate y la Selección Argentina–, el pequeño repetía una y otra vez que su mayor ilusión era “hablar aunque sea un ratito con el Araña”.

La petición llegó a oídos de la Fundación del Atlético de Madrid a través de una organización benéfica que trabaja con niños oncológicos. Lo que comenzó como un deseo modesto –una videollamada o una llamada telefónica– escaló rápidamente cuando el propio Julián Álvarez se enteró. Fuentes cercanas al jugador confirmaron que, al conocer la historia, no dudó ni un segundo: “Esto no se resuelve con una llamada. Hay que hacer algo más grande”, habría dicho el cordobés a su entorno más íntimo.

Lo que nadie esperaba era la magnitud del gesto. En lugar de limitarse a una conversación remota, Álvarez organizó una visita sorpresa al hospital. Acompañado por un pequeño equipo del club –incluyendo a miembros del staff médico y de comunicación para coordinar todo con discreción–, el argentino llegó al Niño Jesús en la tarde del 19 de febrero de 2026, apenas unas horas después de entrenar en el Metropolitano. Vestido de manera informal para no llamar la atención, Julián entró por una puerta secundaria y fue directamente a la habitación de Mateo.
El momento, según testigos del hospital, fue mágico y emotivo. Cuando el niño vio entrar a su ídolo, se quedó sin palabras. Julián se acercó a la cama, se arrodilló para estar a su altura y le dio un abrazo largo y cálido. “Hola campeón, vine porque me contaron que querías charlar conmigo. Pero no vine solo a hablar… vine a verte y a pasar un rato contigo”, le dijo con voz calmada pero visiblemente emocionado. Mateo, con los ojos llenos de lágrimas, solo atinó a sonreír y abrazarlo con las pocas fuerzas que le quedaban.
Pero el gesto no terminó ahí. Álvarez había preparado una sorpresa mucho mayor: trajo consigo la camiseta oficial del Atlético de Madrid con el número 19 –el suyo– firmada por todo el plantel, incluyendo dedicatorias personales de compañeros como Antoine Griezmann, Alexander Sørloth y Rodrigo De Paul. Además, le regaló una pelota oficial de la UEFA Champions League con las firmas de la plantilla completa y un video personalizado grabado por varios jugadores en el vestuario, donde cada uno le enviaba ánimos y le dedicaba palabras de aliento. “Mateo, sos más fuerte que cualquiera de nosotros en la cancha.
Seguimos luchando por vos”, decía Griezmann en el clip, que el niño vio en una tablet que Julián le dejó de regalo.
El futbolista se quedó más de una hora en la habitación. Charlaron de fútbol –Mateo le preguntó por sus goles favoritos, por la Copa del Mundo de 2022 y por cómo era jugar con Messi–, jugaron un rato con la pelota (adaptado a la cama del hospital) y Álvarez le contó anécdotas divertidas de los entrenamientos. La familia del pequeño, que había sido avisada minutos antes para evitar un shock mayor, no podía creer lo que veía.
La madre de Mateo rompió en llanto al ver a su hijo tan feliz, mientras el padre grababa discretamente el momento con el celular.
El personal del hospital quedó impactado. Enfermeras, médicos y otros pacientes pediátricos que se enteraron de la visita se acercaron a la puerta de la habitación para ver al crack argentino interactuando con ternura y naturalidad. “Fue uno de los momentos más bonitos que hemos vivido en años”, comentó una enfermera jefe a medios locales que se hicieron eco de la noticia horas después. “Julián no solo cumplió un deseo; le dio esperanza a un niño que la necesitaba más que nunca. Todo el piso de oncología está hablando de esto”.
La noticia se filtró rápidamente a través de redes sociales y medios. Videos cortos grabados por familiares (con permiso) y testimonios del hospital comenzaron a circular en Instagram, TikTok y X, acumulando millones de visualizaciones en pocas horas. La afición rojiblanca, ya emocionada por la entrega de Álvarez en la cancha, respondió con miles de mensajes de apoyo y orgullo. “Esto es ser ídolo de verdad”, “Gracias Julián por mostrar que el fútbol también es corazón”, “El Araña es más grande fuera de la cancha que dentro”, fueron algunos de los comentarios más repetidos.
Desde el Atlético de Madrid emitieron un comunicado oficial reconociendo el gesto: “Julián Álvarez, fiel a sus valores y al espíritu del club, quiso hacer feliz a un pequeño hincha en un momento tan difícil. Estamos orgullosos de él y de cómo representa a esta institución”. El propio jugador, siempre discreto con este tipo de acciones, no hizo declaraciones públicas inmediatas, pero fuentes cercanas indicaron que para él “fue algo natural; cuando un chico te elige como referente en una situación así, no podés fallarle”.
Historias como esta recuerdan que detrás de los reflectores, los deportistas de élite también son personas capaces de gestos que trascienden el deporte. Para Mateo, que sigue luchando contra su enfermedad con la misma valentía que muestra en cada tratamiento, el encuentro con Julián Álvarez será un recuerdo imborrable que le dará fuerzas para seguir adelante. Y para el ‘Araña’, será una prueba más de que su impacto va mucho más allá de los goles: es capaz de cambiar, aunque sea por un rato, la vida de quien más lo necesita.
En un mundo donde las noticias suelen ser negativas, esta historia de humanidad y generosidad se convierte en un bálsamo. Julián Álvarez no solo es un gran futbolista; es, ante todo, un gran ser humano. Y eso, en el fondo, es lo que realmente deja en shock a todos.