¡Ni todo el dinero del mundo pudo comprar su libertad! Así, con voz firme y mirada decidida, Vivian Jenna Wilson —la hija de Elon Musk— anunció su independencia financiera, renunciando a un legado valuado en ¡un billón de dólares! 💸🔥 En un gesto que sacudió a las redes, la joven dejó claro que prefiere vivir bajo sus propios ideales antes que bajo la sombra del hombre más rico del planeta. 🌍

En un mundo donde el dinero parece dictar destinos, Vivian Jenna Wilson ha desafiado las reglas del juego familiar con una determinación que resuena como un grito de libertad. A sus 21 años, la hija transgénero del magnate tecnológico Elon Musk ha declarado públicamente su independencia económica, rechazando cualquier atadura a la inmensa fortuna de su padre, estimada en más de 250 mil millones de dólares —aunque el titular exagera con ese billón, el mensaje es claro: no se trata de cifras, sino de principios. Este anuncio, realizado durante el Teen Vogue Summit 2025 en Los Ángeles el pasado 20 de septiembre, ha encendido las redes sociales y los debates sobre identidad, riqueza y emancipación personal. “Soy financieramente independiente. Estoy ganando mi propio dinero ahora”, afirmó Wilson con rotundidad, desmintiendo las suposiciones de que vive a expensas de la opulencia muskiana.

Vivian, nacida en 2004 como Xavier Alexander Musk en Santa Mónica, California, es la hija mayor del matrimonio entre Elon Musk y la escritora canadiense Justine Wilson, que se disolvió en 2008. Junto a su hermano gemelo Griffin y los trillizos Kai, Saxon y Damian —además del difunto Nevada, fallecido por síndrome de muerte súbita infantil—, creció en un entorno marcado por el éxito y la excentricidad de su padre. Sin embargo, la relación con Musk se ha deteriorado de manera irreversible desde que Vivian salió del clóset como mujer trans en 2020, a los 16 años. En junio de 2022, un juez de California aprobó su petición para cambiar su nombre y género legal, en la que explicitó: “No deseo tener relación alguna con mi padre biológico, de ninguna forma, manera o forma”. Desde entonces, no han mantenido contacto, y Vivian ha calificado a Musk como un “niño patético” en entrevistas recientes.

Su transición no fue solo un acto personal, sino un punto de quiebre familiar y público. Musk, conocido por sus posturas controvertidas en temas de género y su alineación con figuras conservadoras como Donald Trump —a quien apoyó en las elecciones de 2024 y con quien ha colaborado estrechamente en 2025—, ha culpado a lo que llama “virus woke” por la “pérdida” de su hija. En una entrevista con el influencer Jordan Peterson en 2022, Musk la deadnameó repetidamente y afirmó que fue “engañado” para autorizar tratamientos médicos relacionados con su transición. Vivian refutó esto en su primera entrevista exclusiva con NBC News en julio de 2024: “No lo engañaron en absoluto. Él conocía todos los efectos secundarios”. Además, criticó la biografía de Walter Isaacson sobre su padre, publicada en 2023, por pintarla como una “adolescente rebelde cegada por el marxismo radical”, un retrato que ella considera sesgado para glorificar a Musk.
Pero Vivian no se ha quedado en las sombras de estas narrativas. En marzo de 2025, apareció en la portada de Teen Vogue en una edición especial que la retrata como una joven trans de 20 años —ahora 21— navegando la vida cotidiana en medio de un panorama político hostil bajo la administración Trump. En esa entrevista, reveló su mudanza de Los Ángeles a Japón, un escape simbólico de la toxicidad familiar y el clima anti-trans en Estados Unidos. “Hay una noche en la que eran las 11 de la noche y supe con certeza que soy trans. No podía seguir así más tiempo”, confesó sobre el momento de su realización. También expresó su bisexualidad y su oposición a la desigualdad de riqueza, aunque rechaza la etiqueta de marxista. Tras las elecciones de 2024, anunció planes de emigrar definitivamente, y en enero de 2025, tras un controvertido saludo de Musk en la inauguración de Trump —interpretado por algunos como un gesto nazi—, tuiteó: “Llamemos a las cosas por su nombre”.
El anuncio de su independencia financiera marca un hito en esta odisea de autoafirmación. En el summit de Teen Vogue, Vivian aclaró que, aunque su madre es adinerada, no tiene acceso ilimitado a fondos. “La gente asume que tengo mucho dinero, pero no dispongo de cientos de miles de dólares”, dijo. “Puedo pagar comida, tengo amigos, un techo y algo de dinero extra, lo cual es más afortunado que la mayoría de los jóvenes en Los Ángeles”. Subrayó que la universidad es costosa y que no espera herencia alguna, añadiendo: “No tengo deseo de ser super rica como él”. Este rechazo no es solo práctico; es ideológico. Vivian prioriza vivir según sus valores —defensa de los derechos trans, crítica al capitalismo extremo y autenticidad— sobre la comodidad material.
Su carrera emergente refuerza esta narrativa de empoderamiento. En mayo de 2025, debutó en la pasarela en un evento de “RuPaul’s Drag Race All Stars” en Nueva York, y en septiembre desfiló en la New York Fashion Week para la diseñadora Chrishabana. Comparte su entusiasmo en redes, donde su cuenta @vivllainous acumula seguidores que celebran su “libertad” de la sombra paterna. “Es irónico que viva de su dinero”, ironizó un usuario en X, pero Vivian responde con hechos: ha sido autosuficiente desde marzo de 2025, combinando modelaje, actuaciones de drag y apariciones mediáticas.
Este gesto de Wilson trasciende lo personal y toca fibras colectivas. En una era de polarización, donde Musk —con su influencia en X (antes Twitter), Tesla y SpaceX— encarna el poder desmedido, su hija representa la resistencia individual. Jóvenes trans como ella enfrentan barreras crecientes: leyes restrictivas en EE.UU., estigma y la presión de legados tóxicos. Sin embargo, Vivian inspira al demostrar que la verdadera riqueza radica en la autonomía. “Pienso más en el apoyo que en el odio”, dijo sobre los comentarios en línea. “Supero eso construyendo puentes”.
A medida que 2025 avanza, con Musk cada vez más entrelazado en la política trumpista —incluyendo su rol en la Casa Blanca—, Vivian se forja un camino propio en Japón y las pasarelas. Su historia no es de venganza, sino de liberación. Renunciar a un billón simbólico no es pérdida; es ganancia. En un mundo obsesionado con el dinero, ella elige la libertad, y eso vale más que cualquier fortuna.