Carlos Alcaraz ofrece una respuesta más sincera que Jannik Sinner sobre el Six Kings Slam
El Six Kings Slam se ha convertido en uno de los eventos más comentados del calendario tenístico por sus premios millonarios y su carácter puramente exhibicional. Jannik Sinner, actual número uno del mundo, se embolsó alrededor de seis millones de dólares por su participación y victoria en este torneo celebrado en Riad. Aunque se trata de un evento amistoso, reúne a algunas de las mayores estrellas del circuito que aceptan viajar al final de una temporada agotadora para disputar partidos sin relevancia oficial pero con una recompensa económica extraordinaria. La pregunta es inevitable: ¿por qué, si no fuera por el dinero, decidirían hacerlo?

Sinner intentó despejar dudas en declaraciones recientes a Eurosport. El italiano afirmó que el dinero “no era lo importante” y que lo que le atraía era poder enfrentarse a otros cinco jugadores de altísimo nivel en un formato diferente. Según él, lo que realmente le motiva es la oportunidad de medir su nivel ante rivales de calidad. Sin embargo, su discurso ha sido recibido con cierto escepticismo por parte de la prensa y los aficionados. Sinner no tiene nada que demostrar en exhibiciones: ya ha conquistado títulos oficiales y el número uno mundial. Precisamente por ello, resulta difícil creer que el aspecto económico no haya sido un factor determinante en su decisión de viajar a Arabia Saudí.

Por su parte, Carlos Alcaraz se mostró mucho más directo y transparente al responder la misma pregunta. El español reconoció que jugó en Riad por varias razones, y entre ellas estaba claramente la recompensa económica. Subrayó que Arabia Saudí es un país con un historial de violaciones de derechos humanos, pero también admitió que ningún otro torneo había ofrecido semejantes honorarios a él y a los demás participantes. Alcaraz recordó que es un deportista profesional y que, como cualquier trabajador, juega para ganarse la vida.

En sus propias palabras, Alcaraz afirmó que sería mentir decir que fue solo por diversión o por amor al tenis. Explicó que la mayor parte del tiempo juega por pasión, pero que hay que ser realista y reconocer que todos trabajan para ganar dinero. Su declaración fue interpretada como una muestra de honestidad y madurez, en contraste con el tono más defensivo de Sinner.

Este no es un juicio sobre quién es mejor jugador, sino sobre la forma en que ambos afrontan la misma cuestión. Alcaraz ofreció una respuesta que muchos consideraron más sincera, mientras que Sinner optó por una versión más diplomática. En realidad, no hay nada malo en participar en un evento donde se puede ganar mucho dinero. Lo que sorprende es que, a diferencia del español, el italiano no lo admita abiertamente. Esta diferencia de discursos ha encendido un debate sobre la transparencia de los deportistas de élite y sus motivaciones reales en eventos de exhibición.